El yogur es uno de los lácteos más consumidos en el mundo, disponible en distintas variedades y presentaciones. Su alto contenido en probióticos, proteínas y calcio lo convierte en una opción saludable para incorporar en la alimentación diaria. Sin embargo, un estudio de Harvard ha analizado más a fondo su impacto en el organismo.
La investigación se centró en la relación entre el consumo de yogur y la incidencia de cáncer colorrectal, explorando cómo ciertos microorganismos presentes en este alimento pueden influir en la salud intestinal. Los resultados indicaron que quienes consumen al menos dos porciones de yogur por semana tienen un 20% menos de probabilidades de desarrollar tumores en el colon.
Más allá de esta posible reducción del riesgo de cáncer, el consumo diario de yogur también podría mejorar el equilibrio de la flora intestinal, fortalecer el sistema inmunológico y favorecer la digestión.
Lo que sucede en el cuerpo cuando se consume yogur
Uno de los principales beneficios del yogur es su aporte de bacterias beneficiosas, como los Bifidobacterium, que ayudan a mantener un intestino saludable. Estas bacterias favorecen la digestión y pueden contribuir a reducir la inflamación en el tracto digestivo.
Además, el calcio y las proteínas presentes en el yogur son esenciales para fortalecer los huesos y los músculos. Incorporarlo regularmente en la dieta puede ayudar a prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis.
Por otro lado, se ha observado que el consumo de yogur puede estar asociado a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que ayuda a regular los niveles de colesterol y contribuye a una mejor salud metabólica.
En conclusión, agregar yogur a la alimentación diaria puede ofrecer múltiples beneficios para el organismo. Aunque su consumo no garantiza la prevención de enfermedades, su inclusión dentro de una dieta equilibrada puede favorecer la salud intestinal y general.