El policía acusado de matar a un hombre de un disparo en barrio Victoria el domingo por la madrugada declaró que actuó para salvar su vida, luego de que la víctima fatal lo abordara con un arma. Ayer por la mañana, Claudio Brandán, cabo de la fuerza, relató ante el juez Alejandro Tomas lo ocurrido y, pese a que su abogado pidió que el caso sea considerado como un acto de legítima defensa, quedó acusado por homicidio simple.
El defensor del policía, Augusto Avellaneda, indicó que Brandán se encontraba custodiando la esquina de Matienzo e Inca Garcilazo cuando fue abordado por Raúl Alejandro Vargas, a quien reconoció como un delincuente que frecuentaba la zona. El letrado señaló que el atacante se presentó ensangrentado y portando un arma, diciendo que venía de “ajusticiar” a otra persona y que, al encontrarse con el policía le dijo “vos sos rati, hoy te toca a vos o me toca a mí”.
Siempre de acuerdo al relato del abogado, Brandán se trenzó en lucha con Vargas cuando escuchó el disparo, que dejó herido en el pecho al presunto delincuente. El policía intentó auxiliarlo pero, según su declaración, el hombre estaba tendido en el piso, consciente y todavía con el arma en la mano, lo que provocó que, por precaución, no se le acercara. La bala había ingresado por el costado izquierdo de su torso y le había perforado un pulmón.
En ese momento, señaló el cabo imputado, vecinos le dijeron que se fuera del lugar porque estaban llegando familiares o allegados al herido y que cobrarían venganza en su contra. Brandán, entonces, se fue del lugar y esperó en su domicilio que llegaran las autoridades para explicarles lo ocurrido.
El abogado Avellaneda destacó que el arma con que fue herido Vargas de manera mortal no es de su defendido, puesto que él estaba sin su pistola reglamentaria. Dejó entrever que el disparo habría salido de la pistola que portaba el propio fallecido y con la que amenazó al policía. Agregó que el hombre que murió tenía muchas causas abiertas por diversos delitos, se encontraba en situación de consumo problemático de estupefacientes y revestía tal peligrosidad que “tenía una restricción de acercamiento contra su propia madre, pedida por ella”.
Avellaneda solicitó que su cliente no sea imputado por el delito de homicidio simple, por considerar que había actuado en legítima defensa. Sin embargo, el juez Tomas hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal, que lo acusó por el asesinato. Sin embargo, consideró que, a raiz de su falta de antecedentes, no era probable que el policía se fugue durante el proceso, por lo que accedió a dictarle el arresto domiciliario en lugar de la prisión preventiva.